Una delegación de PAME se reunió el viernes 9 de enero con el embajador de Cuba en Grecia, Aramis Fuente Hernández. La delegación de PAME transmitió la condena de los trabajadores y sindicatos de Grecia contra las amenazas proferidas por Trump y otros funcionarios del Gobierno estadounidense contra la Cuba socialista, así como contra la agresión imperialista de los Estados Unidos, que se ha envalentonado aún más tras la inaceptable intervención militar imperialista del ejército estadounidense en Venezuela.
La delegación también expresó su condena evidente e inequívoca del ataque contra Venezuela, así como de la escalada generalizada de la agresión imperialista estadounidense contra los pueblos de América Latina en su conjunto. Se hizo hincapié en que esto constituye un acto criminal dirigido contra la independencia de los pueblos y su derecho inalienable a decidir por sí mismos su presente y su futuro, libres de intervenciones, presiones y chantajes extranjeros.
Durante la reunión, se subrayó el apoyo que desde hace mucho tiempo brindan la clase trabajadora y el pueblo de Grecia al pueblo de Cuba. La solidaridad internacionalista es un arma de la clase trabajadora contra las rivalidades de los imperialistas, que una vez más se preparan para sumir a los pueblos en un baño de sangre mediante guerras e intervenciones en interés de los monopolios. Esta realidad se ve confirmada por los acontecimientos actuales y los frentes de guerra, desde Ucrania y Oriente Medio hasta América Latina.
Por último, la delegación pidió al embajador que transmitiera al Gobierno y al pueblo de Cuba sus sinceras condolencias por la muerte de los combatientes cubanos que cayeron heroicamente durante el sangriento ataque estadounidense contra Venezuela.
PAME hace un llamamiento a la clase obrera y a los sindicatos para que refuercen la solidaridad internacionalista con el pueblo cubano y con todos los pueblos, con el fin de construir un muro de resistencia contra los planes bélicos de EE. UU., la OTAN y la UE, en el marco de sus rivalidades con China y Rusia por la redistribución del mundo. Para que no se derrame la sangre de los pueblos en aras de los beneficios de los imperialistas, por un mundo sin guerras, pobreza y explotación, y por la perspectiva de una sociedad que atienda las necesidades contemporáneas de la clase obrera y los pueblos.


